Socializando las filosofías de los gurús

Será viernes sí, pero para muchos es el último día de vacaciones después de navidad. Para colmo se junta con principios de año. Y todos sabemos lo que pasa estas fechas: es hora de hacer listas de muchas cosas que nos ayudarán a ser mejor persona. Como hacemos y cumplimos cada año, ¿no? Por eso cuanta más edad más sabios, porque nuestros padres y abuelos nos llevan años de ventaja empalmando listas de buenos propósitos.

En el ámbito laboral siempre hay mucho por hacer. Así que hemos investigado cuáles son los objetivos más “top” para ser mejor profesionales o al menos más felices en el trabajo, este 2018. Para nuestra sorpresa, la filosofía que nos ayudará a cumplir con este cometido es todo lo contrario. De hecho, se llama “Anti-Goals” que es algo así como anti-objetivos. Pero vamos a seguir llamándolo por su nombre en inglés porque es evidente que suena mucho mejor.

Esta revolución del “management” la presenta el empresario y gurú Andrew Wilkinson, fundador de MetaLab, en un artículo donde plantea que la clave de la felicidad está en, más que perseguir lo que te gusta, detectar lo que no te gusta de tu trabajo para eliminarlo de tu día a día. Y no sólo eso. Lo ejemplifica para que veamos lo fácil que es deshacernos de las tareas o sentimientos que nos incomodan. Sus demonios son las reuniones largas, el calendario repleto, tratar con personas que no le gustan, contraer favores con la gente, tener que permanecer en la ofi, tener que viajar por “business” y estar cansado. Porque, si la buscas, habrá gente a quien no le moleste esta última, pero a él sí.

Pues bien, a Wilkinson sólo le hace falta vencer estos contratiempos para ser más feliz en la ofi. Sabemos lo que pensáis, esto no le resulta igual de fácil a un inversor o un empresario que a un mando intermedio a o a un “currito”. Es que sois unos desconfiados, que nos conocemos. Por eso nos ha gustado tanto el artículo de Esteban Ordóñez en Yorokobu. Él nos hace ver que sí se pueden aplicar estas técnicas desde la clase obrera. Si Wilkinson soluciona el problema de tratar con personas que no le gustan (aunque sólo sea un poco) evitándolas para siempre; como sugiere Ordóñez (y si nuestro jefe no nos cae bien, por ejemplo), nosotros siempre podremos cortar lazos y relacionarnos sólo por e-mail y cuando haga falta. Menos mal de las nuevas tecnologías, ¿eh?

 

Anti-Goals 2.0. Prole Edition

En Yorokobu se pone algún otro ejemplo de lo que podríamos llamar “Anti-Goals 2.0. Prole Edition”. Pues nosotros vamos a ir un poco más allá que la revista y proponemos una solución creativa a cada uno de estos “working issues”, desde el punto de vista del currante.

Si Wilkinson propone:

  1. Nunca programar una reunión cara a cara si es algo que se puede solucionar por e-mail.

Nosotros podremos imponer ese derecho, aunque no dependa de nosotros. Podremos utilizar al mismo gurú para hacer valer nuestro argumento.

  1. No programarnos más de dos horas de trabajo al día.

“Copy that, Will”. Las 6 horas restantes las podremos aprovechar para pensar cómo podemos seguir mejorando. Tendremos un total de 30 horas semanales para los imprevistos y para hacer más listas.

  1. No nos relacionaremos con gente que nos dé (aunque sea un poco) malas vibraciones.

Lo mismo que propone Ordóñez con el jefe. O con los compañeros. En mi caso, podría comprarme un biombo.

  1. Nunca pedir favores a gente que algún día puede necesitarlo de nosotros.

Por ejemplo: si se nos estropea el ordenador, será mejor hacer excels a escuadra y cartabón. No sea que luego nos pidan horas extras por habernos comprado una máquina nueva.

  1. Trabajar desde un bonito café al lado de un parque en vez de en la oficina.

Yo ya he preparado la solicitud y estoy buscando ese parque.

  1. Hacer videoconferencias o pagar a la gente para que nos visite a nosotros.

He invitado a todos mis compañeros a reunirse en mi casa. Cada uno trae su café. Pero, ¡ojo! Yo pago el bono bus al contado.

  1. Nunca programar reuniones por la mañana y dormir siempre que sea necesario.

Hoy hemos hecho una asamblea, en la que no hemos invitado a algunos compis porque nos dan malas “vibes” y hemos decidido hacer lo que se llaman “corporate siestas”. Traeremos los sofás de nuestras casas para no tener que pedir a la empresa que nos los compren, o estaríamos incumpliendo con el punto 4.

Y como dice el propio gurú, “problem solved”.

PD:

Este artículo no pretende despreciar en ningún momento la filosofía Anti-Goals de Andrew Wilkinson. Sólo poner una nota de humor trasladando algunas ideas a territorios absurdos. Igual es un estilo de trabajo muy útil, pero salta a la vista que sólo es asequible para muy pocos.

¡Feliz año y suerte con las listas!

 

Por | 2018-01-11T09:04:19+00:00 5 de enero de 2018 |Bienestar laboral, Blog, Tendencias|Sin comentarios

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