La cara B de la “Platform Economy”

A menudo vemos las plataformas tipo Uber o Airbnb como una buena solución para no gastar demasiado en lo que sería su competencia “de toda la vida”. Más necesarias todavía cuando vivimos en esta precariedad indefinida. De lo que no nos damos cuenta, puede, es que este tipo de herramientas fomenten la precariedad de terceros. No se trata de culpar al consumidor, ojo. Invertir en ropa ética, taxis u hoteles que no exploten a sus empleados no está al alcance de todos, y menos actualmente. No deja de ser un pez que se muerde la cola.

Lo llaman Platform Economy: ese mercado de aplicaciones que permiten al usuario ganar dinero con ellas. Ya sea vendiendo su trabajo como colaboradores o alquilando sus propiedades. Dejando de lado Airbnb (que ya tiene lo suyo), hoy queremos reflexionar sobre esas “Apps” que “dan trabajo”. Miguel Rodríguez-Piñero Royo, catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social, lo llama trabajo 3.0 y advierte en su artículo sobre la creación de un trabajo autónomo proletarizado y difícil de controlar legalmente.

No se crean contratos de trabajo para los conductores de Über ni para los repartidores de Deliveroo o de otros muchos servicios de este tipo. No se crea, por lo tanto, una obligación de proteger al trabajador porque no hay empleado ni empleador. Sólo autónomos ofreciendo su trabajo, vehículos en buen estado y disponibilidad (24/7) a cambio de honorarios que, en algunas ocasiones, son irrisorios.

Algunos casos conocidos

Uber ya tuvo que dejar de operar durante un tiempo en España, tras una inspección de trabajo que concluyó que la relación entre la empresa y los conductores era la propia de un contrato laboral y no de arrendamiento de servicios. Un vínculo donde coincidían “los elementos o presupuestos constitutivos de dependencia y ajenidad propios del contrato de trabajo”, es decir, que la compañía debería haberles dado de alta. A día de hoy, la secuela de Uber ha vuelto a ofrecer sus servicios de transporte de pasajeros, bajo el nombre UberX. Seguirán trabajando con autónomos, pero esta vez con más requisitos. Se trata de chóferes con licencia que les habilite para el alquiler de vehículos con conductor, una figura prevista en la legislación española del transporte. La plataforma recibirá un 25% de comisión por pedido y el resto irá para el conductor. Veremos cómo evoluciona.

Un caso más escandaloso es el de la compañía de reparto de comida a domicilio, Deliveroo. Sus empleados son autónomos que ponen su bici, moto u otro vehículo para repartir, a cambio de 4,20 € por pedido. Así lo contaban en El Diario. La empresa, por lo visto, les asegura un mínimo de 2 pedidos por hora, pero conseguir más de 20 o 25 horas por semana es difícil. Teniendo en cuenta que ellos ponen su medio de transporte y los riesgos que implica conducir como oficio, estamos hablando de una compensación muy baja. El tratamiento por el desgaste físico que provoca este tipo de trabajos también corre a cargo del repartidor, por supuesto. Actualmente, y siguiendo el ejemplo de “riders” de Reino Unido, algunos trabajadores de Barcelona se han organizado para pedir a la compañía una póliza de seguro por accidente. Los de Madrid y Valencia posiblemente también se unan. Además, recientemente se convocó la primera huelga de este sector.

También en el mundo de la creación de contenidos uno puede ganar dinero con algunas plataformas de venta de artículos para blogs. Bueno dinero… algo. Páginas como Vcontenidos o Mundo Artículo se dedican a la compra-venta de artículos para blogs. Pagando una media de 2,5 € por artículo de 400 palabras a los redactores independientes, eso sí. Aunque no haga falta ser autónomo, se trata de una cantidad que no sale a cuenta. Sabiendo el tiempo que lleva escribir un artículo de cierta calidad (¡y repasarlo!) los escritores sólo podrán apostar por la cantidad para que esto salga a cuenta. Y ni así.

Sí, muchos hemos utilizado estos servicios y, de nuevo, esta publicación no pretende hacer sentir culpables a los consumidores. Pero sí alertar sobre la necesidad de empezar a regular específicamente las empresas de “Platform Economy” y sus relaciones laborales. Se trata de un mercado nuevo y, por lo visto, lleno de vacíos legales.

Por | 2017-07-12T08:01:39+00:00 12 de Julio de 2017 |Accidentes de Trabajo, Blog, Mercado de trabajo|Sin comentarios

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