La caída de las pirámides (organizacionales)

La mayoría de nosotros trabajamos en organizaciones empresariales verticales o piramidales. Es decir, en la parte superior el presidente de la compañía y luego cada rama se compone de una serie de mandos intermedios y supervisores de los distintos departamentos, que a la vez se dividirán en otras áreas. Un jerarquía clásica, vamos.

Pero, hoy en día, están irrumpiendo las llamadas empresas horizontales o planas. Éstas reparten el poder y la toma de decisiones entre sus empleados de una manera muy diferente. No tienen casi mandos intermedios y, normalmente, los empleados organizados por grupos reportan directamente al mismo gerente. Mientras que en una empresa vertical las órdenes vienen de arriba pero pasan por diferentes filtros antes de llegar a los trabajadores de la base del organigrama, en una horizontal, la plantilla entera estará capacitada para autogestionarse. La colaboración directa entre departamentos y con el propio líder será diaria. Lo que también significa que habrá menos cargos directivos, sino sólo el CEO.

Las organizaciones horizontales también destacan por ser más democráticas y fomentar la transparencia en la comunicación. La falta de jerarquías ayuda a reforzar el apoyo entre compañeros reduciendo los enfrentamientos por poder. Para que funcione esta estructura es vital que gire en torno a personal calificado y competente, que sea capaz tanto de trabajar en equipo como autónomamente.

Algunos hablan de ellas como “las empresas sin jefes”, aunque no se puede decir que sea exactamente así, puesto que existe un CEO, intervenga más o menos que los jefes tradicionales. Tampoco es exactamente una asamblea. De hecho, a veces resulta difícil pensar en una empresa sin jerarquías por lo del reparto de responsabilidades, la organización interna y la necesidad de un liderazgo. Por eso se acostumbra a aplicar más en empresas pequeñas y, en ocasiones, también acaban surgiendo mandos intermedios. Aunque menos que en otro tipo de empresas, claro.

Pero también existen multinacionales que se consideran empresas horizontales. Como es el caso de Morning Star o Gore-Tex. Aun así, la más “llana” que nos hemos encontrado ha sido la productora de videojuegos fundada por Gabe Newell, Valve: allí, los trabajadores deciden en qué proyectos prefieren trabajar y se organizan temporalmente en grupos. Y a nueva tarea, nuevo grupo. Por eso todo el mobiliario está equipado con ruedas. Pues un día su espacio de trabajo está en una planta, el siguiente en otra. También son los propios empleados los que determinan el sueldo del resto de sus compañeros y deciden a quién contratar y cuándo hace falta personal nuevo. No tienen un organigrama oficial, pero esta sería la estructura según la perciben los compañeros:

Y ¿vosotros? ¿Creéis posible una empresa totalmente horizontal o, por el contrario veis necesario el liderazgo repartido entre unos pocos?

Por | 2017-07-14T07:26:53+00:00 14 de Julio de 2017 |Blog, Tendencias|Sin comentarios

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