Equipos de protección frente al riesgo biológico

Existen numerosos entornos laborales en los que está presente el riesgo relacionado con la exposición a agentes biológicos. Cuando pensamos en “riesgos biológicos”, a todos nos viene a la cabeza la imagen de un hospital o un laboratorio, pero existen multitud de situaciones tales como granjas, industrias alimentarias, plantas de tratamiento de aguas, etc. en las que también hay agentes biológicos causantes de enfermedades.

Diariamente los técnicos de prevención realizan evaluaciones de riesgo de los puestos de trabajo, una ardua tarea que incluye la valoración, eliminación del riesgo en el origen o las propuestas de minimización en caso necesario.

Cuando con los pasos anteriores no son viables deben adoptarse medidas de protección colectivas, medidas administrativas y en casos donde no sean técnicamente posibles o suficientemente efectivas, se proporcionan a los trabajadores Equipos de Protección Individual (en adelante EPI).

Aunque los EPI sean la última medida a adoptar dentro de la escala de la acción preventiva, no por ello dejan de ser un punto muy importante para la minimización del riesgo. Se debe principalmente a que los equipos de protección son la última barrera que separa al trabajador del riesgo, y si ésta falla el trabajador entrará en contacto directo con el riesgo en toda su magnitud.

Este punto hace resaltar aún más la importancia de la selección de un equipo seguro, comprobación de su adecuación a la tarea y trabajador, utilización y uso. Así nos aseguraremos que el equipo de protección proporciona la reducción del riesgo necesaria sin exponer al trabajador al riesgo de manera directa.

A lo largo de este artículo nos centraremos en el primer paso de esta compleja tarea del Técnico de Prevención, hablaremos de lo que se considera riesgo biológico, así como los diferentes tipos de medios en los que se puede transmitir.

Legislación sobre Riesgo Biológico

De acuerdo con la Directiva sobre Protección de los Trabajadores frente a riesgos biológicos 2000/54/CE, los agentes biológicos son microorganismos, como virus, bacterias y hongos, que tienen la habilidad de afectar de forma negativa a la salud humana de formas variadas, que pueden incluir desde reacciones alérgicas hasta la muerte.

Estos microorganismos se encuentran en cualquier ambiente natural, es decir, se pueden encontrar en el agua, el suelo, las plantas y/o los animales. En sectores muy variados que van desde la industria alimentaria, la agricultura, el tratamiento de residuos o la Emergencia Médica. Ya que muchos agentes biológicos se reproducen muy rápido y requieren muy pocos recursos para sobrevivir, representan un peligro potencial para un amplio rango de ocupaciones.

De acuerdo con la Directiva 2000/54/CE, los agentes biológicos

están organizados en 4 grupos por grado de peligrosidad:

  1. Agentes Biológicos que no van provocar enfermedad en humanos
  2. Agentes Biológicos que pueden provocar enfermedad en humanos, pero la transmisión entre humanos es poco probable y existe tratamiento efectivo.
  3. Agentes Biológicos que pueden causar enfermedad grave en humanos, donde hay riesgo de transmisión por la población, pero existe tratamiento efectivo.
  4. Agentes Biológicos que pueden causar enfermedad grave en humanos, donde hay riesgo de transmisión por la población y no existe tratamiento efectivo.
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Evaluación de los puestos de trabajo

En este apartado, veremos que la evaluación de los riesgos inherentes a los puestos con exposición a agentes biológicos no difiere de la evaluación que se seguiría en cualquier otro entorno laboral, si bien, las medidas adoptadas estarán condicionadas por el tipo de agente que se maneje y las consecuencias de dicha exposición.

En cualquier caso, dicha evaluación constará de unas etapas de conocimiento teórico de los riesgos y de evaluación de los puestos de trabajo de riesgo, y de los trabajadores expuestos.

La etapa de valoración teórica debe contemplar la identificación de los agentes biológicos probables y el grado de virulencia de los mismos. Además, debe recopilarse toda la información relativa a modos de transmisión (aerosoles, lesiones, vectores, huéspedes intermediarios, etc.), vías de entrada (respiratoria, digestiva, a través de las mucosas, etc.), cantidad del agente en el material que se maneja, datos epidemiológicos, conocimiento de las enfermedades que puedan contraerse, resistencia del agente biológico, presencia de cepas multi-resistentes y posibilidad de desinfección.

La etapa de evaluación de puestos y del trabajador debe contemplar:

-Descripción del puesto de trabajo.

-Probabilidad de diseminación del material infectado (en el proceso habitual y en caso de accidente).

-Vías de penetración: a través de heridas, inhalación de aerosoles, etc.

-Frecuencia de la exposición.

-Factores relativos a la organización y procedimientos de trabajo.

-Conocimiento del trabajador de los riesgos presentes.

-Medidas preventivas viables.

-Evaluación de los niveles de exposición, en los casos en los que sea posible.

 Esta evaluación deberá repetirse a intervalos que se establezcan a criterio técnico y siempre que el médico responsable de la vigilancia de la salud detecte alguna variación en el estado de salud de los trabajadores que requiera una revisión de dicha evaluación.

Por su parte, en la utilización del equipo se observarán escrupulosamente las indicaciones que el fabricante del equipo proporciona al usuario, ya que una utilización que se aleje de estas instrucciones podría comprometer el nivel de protección previsto por el fabricante en su diseño.

Se recomienda asimismo consultar los documentos emitidos por organismos internacionales de reconocido prestigio, tales como la OMS, CDC, ECDC, Ministerio de Sanidad u otros organismos gubernamentales especialistas en Seguridad e Higiene, etc., que en cada caso dan las recomendaciones sobre los niveles de protección que consideran adecuados dependiendo del tipo de transmisión del agente biológico y del nivel de exposición de cada persona.

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Trabajadores con equipo de protección respiratoria motorizado 3M TR300

EPI para protección frente a agentes biológicos

Si la minimización del riesgo o las medidas colectivas no han sido suficientes y llegado al punto en que se deben proponer EPI, se abre un amplio abanico de tipos de producto, categorías y normativas, que no son siempre sencillas para efectuar la selección de los mismos.

Los EPI deben haber superado los procedimientos de certificación y requisitos de seguridad que aparecen en el Real Decreto 1407/1992. Deben llevar marcado CE y estar provistos de declaración de Conformidad y, si procede, de certificado CE de tipo. Los equipos de protección individual suelen estar ensayados según Normas Europeas Armonizadas (normas EN).

Equipos de protección respiratoria

Los equipos de protección respiratoria están destinados a reducir la entrada de microorganismos y aerosoles biológicos por las vías respiratorias. Para protegernos de estos agentes, hay que elegir equipos de protección frente a partículas, dado que los microorganismos que pueden entrar por las vías respiratorias son aquellos asociados a gotas de fluidos biológicos o partículas (en general, aerosoles biológicos).

Con frecuencia, los profesionales responsables de la elección del equipo de protección adecuado se preguntan si los filtros de protección frente a partículas son realmente eficaces frente a agentes biológicos. ¿Estamos realmente protegidos frente a partículas de muy pequeño tamaño? La respuesta a ambas preguntas es sí. Utilizando filtros de partículas nos estamos protegiendo frente aerosoles biológicos, independientemente del tamaño de partícula.

Esto es debido a la construcción de los materiales filtrantes. Puede creerse que este material filtrante es como un colador; es decir, el material sería como una red con una luz de malla. Las partículas más gruesas que la luz de malla quedarían retenidas, y las más finas pasarían. En realidad, los filtros basan su eficacia en una combinación de diferentes mecanismos de filtración. El resultado final es que estos filtros son eficaces frente a partículas, con independencia de su tamaño, y en cualquier caso, son eficaces frente a los agentes responsables de la transmisión de enfermedades por vía respiratoria.

  • ¿Qué equipo de protección respiratoria es el más adecuado?

Existen diferentes tipos de equipos de protección respiratoria, mascarillas autofiltrantes, piezas faciales con filtros, equipos motorizados,… La elección entre unos u otros dependerá de la eficacia que se necesite, pero también de otros criterios tales como ambiente de trabajo, características del usuario, características del puesto de trabajo, etc.

Además, puesto que no puede establecerse un límite inferior por debajo del cual el agente biológico no es peligroso, se tenderá a elegir siempre el máximo nivel de protección disponible, siempre considerando la peligrosidad y el riesgo real de contraer la enfermedad.

-Mascarillas autofiltrantes para partículas. Están ensayadas y certificadas bajo la norma EN 149:2001. Existen tres categorías dentro de esta norma, FFP1, FFP2 y FFP3, según su eficacia de filtración. La categoría FFP3 es la que ofrece la eficacia de filtración más elevada (superior al 98%, factor de protección nominal 50). Como decíamos, tenderemos siempre a elegir la opción que más proteja; si van a elegirse mascarillas autofiltrantes como equipos de protección, es recomendable elegir una de categoría FFP3. El factor nominal de protección es de 12 (FFP2) y de 4 (FFP1).

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Existen diferentes versiones de mascarillas, moldeadas o plegadas, con o sin válvula de exhalación, para adaptarse a diferentes situaciones o, incluso, preferencias personales.

Las mascarillas autofiltrantes suelen ser de un solo uso y pueden desecharse después de cada turno, o antes si presentan alguna salpicadura. Son una excelente opción, ya que al ser desechables se simplifican los procedimientos de descontaminación de equipos.

-Piezas faciales con filtros acoplados. Pueden ser de media máscara (cubren nariz y boca) o máscara completa (cubren todo el rostro con un visor). Los filtros de partículas para acoplar han de cumplir la norma EN 143:2000 y su adenda. Esta norma clasifica los filtros en categorías P1, P2 y P3, siendo los P3 los que ofrecen mayor eficacia (50 con media máscara y 1000 con máscara completa). El factor de protección nominal es de 16 (P2) y de 5 (P1).

Existen filtros de un solo uso o filtros reutilizables que se desecharán al notar resistencia a la respiración, si bien pueden desecharse a diario o cuando reciban una salpicadura, si se considera el procedimiento más adecuado.

Los filtros para partículas estarán marcados con un R (por ejemplo, P3 R) cuando sean reutilizables y con NR (por ejemplo, P3 NR) cuando sean de un solo uso.

-Otras opciones. En el mercado pueden también encontrarse equipos motorizados o de ventilación asistida, que constan de un moto-ventilador, filtro (que puede ser de partículas), batería, tubo de respiración y unidad de cabeza (que pueden ser capuchas desechables).

Estos equipos ofrecen mayor comodidad al usuario, en algunos casos con factores de protección francamente altos (2000). Además, algunos modelos permiten pasar por la ducha de descontaminación directamente.

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Trajes de protección química y biológica

La ropa de protección se define como aquella ropa que sustituye o cubre a la ropa personal, y que está diseñada para proporcionar protección contra uno o más riesgos, en el caso de la ropa de protección química y/o biológica proporciona protección contra la exposición o el contacto con productos químicos y agentes biológicos. Se clasifican en 6 grupos:

-Trajes tipo 1. Herméticos a productos químicos gaseosos o en forma de vapor. Cubren todo el cuerpo, incluyendo guantes, botas y equipo de protección respiratoria. Todos ellos están constituidos por materiales no transpirables y con resistencia a la permeación.

-Trajes tipo 2. Son como los del tipo 1, pero sus costuras no son estancas. Todos ellos están constituidos por materiales no transpirables y con resistencia a la permeación.

-Trajes tipo 3. Tienen uniones herméticas a productos químicos líquidos en forma de chorro a presión. Todos ellos están constituidos por materiales no transpirables y con resistencia a la permeación.

-Trajes tipo 4. Tienen uniones herméticas a productos químicos líquidos en forma de spray. Pueden estar constituidos por materiales transpirables o no, que tienen que ofrecer resistencia a la permeación.

-Trajes tipo 5. Tienen conexiones herméticas a productos químicos en forma de partículas sólidas. Están confeccionados con materiales transpirables, y el nivel de prestación se mide por la resistencia a la penetración de partículas sólidas.

-Trajes tipo 6. Ofrecen protección limitada frente a pequeñas salpicaduras de productos químicos líquidos. Están confeccionados con materiales transpirables, y el nivel de prestación se mide por la resistencia a la penetración de líquidos.

Debe tenerse en cuenta a la hora de realizar la evaluación del riesgo que, según se incrementa el nivel de protección, también se incrementa el disconfort térmico del trabajador, por lo cual se recomienda un adecuado equilibrio entre la adecuación al riesgo y la tarea en cada caso. Los requisitos de trajes de protección frente a agentes biológicos están definidos en la Norma Europea EN 14126. Cuando el traje de protección cumple esta norma, se encuentra indicado en el marcado CE mediante una B después de la clasificación química del traje, como tipo 3B, 4B, etc.

La Norma Europea EN 14126 define los Requisitos y métodos de ensayo para la ropa de protección contra agentes infecciosos. Esta norma indica que la ropa de protección contra agentes infecciosos tiene dos funciones principales:

-Prevenir que agentes infecciosos lleguen a la piel.

-Impedir la propagación de agentes infecciosos a otras personas y otras situaciones.

Se explica, además, que debido a la heterogeneidad de los microorganismos, no es posible definir criterios de desempeño en función de los grupos de riesgo, ni sobre el tipo de microorganismo, ya que puede que no sea posible definir exactamente los organismos a los que el trabajador está expuesto. Así, los 5 ensayos de prueba especificados en la EN14126 se enfocan en el medio que contiene el microorganismo, tal como un líquido, un aerosol o una partícula de polvo sólido.

-ISO 16603. El principal objetivo de esta norma es permitir determinar la resistencia de los materiales a la penetración de líquidos contaminados bajo presión hidrostática.

-ISO 16604. En el ensayo hecho bajo la ISO 16604 se determina la resistencia de los materiales utilizados en los trajes de protección frente a la penetración de agentes patógenos transmitidos por la sangre – método de ensayo utilizando el bacteriófago Phi-X174.

-ISO 22610. Esta norma evalúa la resistencia a la penetración bacteriana húmeda durante el contacto mecánico.

-ISO 22611. La normativa ISO 22611 determina la resistencia a la penetración de aerosoles que contienen bacterias.

-ISO 22612. La normativa ISO 22612 evalúa la resistencia a la penetración de polvo microbiano.

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Protección ocular y facial

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La Norma que certifica todos los equipos de protección ocular es la EN166, que define todos los requisitos básicos de calidad óptica, resistencia mecánica, pudiendo incluir otras pruebas adicionales.

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Certificadas bajo la norma EN166, las gafas de seguridad están diseñadas para proteger frente a diferentes riesgos, dependiendo del marcado que tengan. Las gafas panorámicas pueden tener ventilación directa, indirecta o ser estancas. Las gafas con ventilación directa o indirecta proporcionan protección limitada frente a agentes biológicos, siendo adecuadas para riesgos que se transmiten únicamente por gotas de líquido o por nubes de partículas superiores a 5 micras.

Si durante la tarea existe riesgo de generación de nubes de partículas o aerosoles inferiores a 5 micras, para asegurar la máxima protección es recomendable que sean estancas y tener el ocular marcado con los códigos de campo de aplicación 3 (gotas de líquido), 4 (nubes de polvo grueso, <5 micras) y 5 (nubes de polvo fino y gases).

En caso de requerir protección facial adicional, puede ser recomendable la utilización de visores o pantallas faciales que están diseñados para ayudar a reducir la contaminación en la zona frontal de la cara y cuello, por encima de las gafas panorámicas y mascarilla. El visor ayudará a reducir la posibilidad de salpicaduras y gotas que puedan llegar a los ojos o a otras zonas de la cara.

Por | 2016-12-08T20:33:29+00:00 3 de febrero de 2015 |PL 81|Sin comentarios

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