Coworking, ¿sí o no?

Puesto que el término coworking aún es relativamente nuevo, lo primero es explicar qué significa esta nueva palabra en inglés que se cuela en nuestro vocabulario laboral. Se trata de un espacio de trabajo compartido entre varios  profesionales de diferentes sectores, autónomos, emprendedores y pequeñas empresas, para trabajar en sus propios proyectos. Acostumbran a ser espacios muy abiertos para dar cabida a los diversos trabajadores. Algunos incluso son edificios de varias plantas, como es el caso de Betahaus, uno de los más conocidos en España.

La empresa o autónomo alquila las plazas que necesite en el edificio, con lo que normalmente sale más barato que alquilar una oficina tradicional. Pero no sólo presenta ventajas en cuanto a lo económico. Ahora que está tan de moda el networking o ampliar nuestras redes de contacto, el coworking nos facilitará mucho tal tarea, al estar rodeados de otros profesionales con los que podemos llegar a compartir ideas, proyectos e incluso amistad.

Los equipos de trabajo como fotocopiadoras o proyectores también acostumbran a ser compartidos, con lo que además del ahorro en material, se fomenta un consumo más sostenible. Lo mismo con las salas de reuniones, que funcionan con un calendario de reservas. Además, se puede utilizar el espacio para realizar eventos de empresa.

Del ambiente de colaboración, fomento de la creatividad y el cultivo de ideas que fomenta el coworking no sólo se benefician las compañías. Los coworking especializados para artistas y artesanos también son una tendencia creciente. Es decir, grandes estudios compartidos por todo tipo de creadores: pintores, ceramistas, fotógrafos, escritores…

No es para todos

Aunque se presente como una versión idealizada de un entorno de trabajo, el coworking tampoco tiene porque adaptarse a todo el mundo. Muchos profesionales están más que encantados de compartir espacio con más gente y de paso ahorrar. Pero, otras compañías simplemente se ven forzadas a hacer uso de ellos porque no se pueden permitir una oficina para ellos solos. No puede ser casualidad que en España se haya popularizado casi al mismo tiempo que el estallido de la crisis y la actual precariedad laboral.

El coworking puede ser perfecto para los profesionales que sí busquen este clima que fomenta la sociabilidad y el contacto constante con otras compañías. Aun así, no todos verán esto como una ventaja, sino que se decantarán más por la privacidad de una oficina tradicional.

También nos gustaría recordar que para autónomos o grupos de trabajo ocasionales existen alternativas a este tipo de espacios, gracias a los equipos portátiles y a las TIC que actualmente nos mantienen conectados desde casi cualquier sitio. Por ejemplo, ¿por qué no probar un día de ir a trabajar a la biblioteca? Incluso hay quienes hoy en día aprovechan la tecnología para ir a trabajar a espacios más insólitos como cerca de la playa o del bosque, para así disfrutar un rato de la tranquilidad que, a veces, sólo nos puede proporcionar la naturaleza.

Por | 2017-07-10T10:19:54+00:00 10 de julio de 2017 |Blog, Tendencias|Sin comentarios

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