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Guantes Showa Best: Protegiendo a los trabajadores que limpian el chapapote

Los trabajadores que luchan contra las manchas de petróleo y se enfrentan al viscoso chapapote son vitales en la gestión de estas emergencias, como críticas son también sus condiciones de trabajo.
Con la adrenalina por las nubes después del dramático derrame de crudo esta primavera en el Golfo de México, tanto los voluntarios como los trabajadores destinados a la descontaminación se afanaron en las tareas de limpieza de la pesada mancha. En ocasiones, los de la primera línea trabajaban sin pensar en los peligros a los que podían estar exponiéndose. La disponibilidad y uso de Equipo de Protección Personal eficaz (EPI) ha sido –y continúa siendo- una preocupación fundamental de los que gestionan las consecuencias del derrame. Desde el principio, OSHA*, citó la posible irritación cutánea y las dermatitis en los trabajadores a causa de la degradación del petróleo en la piel y los ojos como uno de los mayores problemas.
A medida que el derrame persistió a lo largo de los meses, los guantes que empleaban los miles de descontaminadores se fueron convirtiendo en un auténtico problema. Los duranfabricantes se vieron obligados a hacer malabarismos para adaptar el suministro de guantes a la demanda de la emergencia (particularmente los guantes de nitrilo, aunque tanto los de nitrilo como los de neopreno y revestimiento de PVC son apropiados para la limpieza del petróleo.
En cambio, los guantes de látex son rápidamente destruidos por la degradación que provoca el crudo). Fuera de control, la demanda de un número creciente de guantes de PVC para usos severos se disparó de forma proporcional a la persistencia del escape de crudo.

Gestionando la crisis
La fabricación de los guantes en países distantes complicó el suministro, demorando los plazos de entrega de los guantes reforzados. Como proveedor de guantes del mercado doméstico de Estados Unidos, Showa Best creó un comité de crisis en diálogo continuo con los responsables de la compañía petrolera mediante una línea directa (la HotLine “Derrame de Petróleo”), que se mantuvo abierta las 24 horas. Se añadieron nuevas líneas a las operaciones de fabricación para hacer llegar antes los guantes adecuados a los trabajadores, y las expediciones se convirtieron en una actividad frenética y siempre contra reloj.

Entre la mayoría de fabricantes de guantes que intervinieron en la crisis, los esfuerzos de cooperación para obtener una respuesta rápida fueron más allá de la pura fabricación. Así, se desarrolló paralelamente el trabajo de laboratorio para probar la efectividad de guantes alternativos no sólo contra el crudo, sino también contra los dispersantes específicos que se usaban en la descontaminación. Esto era muy importante porque uno de los dispersantes empleados contiene 2-butoxietanol, para el cual OSHA señala un límite de exposición permisible (en exposiciones ambientales) de 50 partes por millón para todo la jornada laboral.

Una vez que se controló el escape de crudo, la mancha oleosa que llegaba a la costa se redujo drásticamente. No obstante, el petróleo aún puede encontrarse en muchos lugares del litoral del Golfo y, según los científicos, al menos un 25% de la contaminación permanece fuera del alcance de la vista humana.

Consciencia del riesgo a largo plazo
En la medida que los afectados de la costa del Golfo continuarán enfrentándose durante meses a los post-efectos del vertido, se hace necesario –y prioritario- el uso de una adecuada protección de las manos. Nadie debe manipular fauna contaminada o ‘galletas’ de chapapote sin la protección del guante adecuado. No se existen demasiados estudios sobre los riesgos para la salud a largo plazo por la exposición al petróleo. Según un informe (AP-Centers for Disease Control), se considera que un breve contacto con pequeñas cantidades de crudo ligero y dispersantes no es nocivo. Por el contrario, amplias exposiciones a los dispersantes pueden provocar problemas en el sistema nervioso central, daños en la sangre, los riñones, o el hígado, dejando un gusto metálico en la boca del personal expuesto.
De forma permanente se insta a los trabajadores de la descontaminación a seguir las recomendaciones federales que señalan la necesidad para todo el personal involucrado de emplear equipo de protección como guantes, gafas de seguridad y vestuario adecuado.
Los riesgos para la salud de las personas permanecen aunque el catastrófico derrame se haya ido diluyendo u ocultándose a la vista.

Sobre David Shutt
Dave Shutt coordina el desarrollo de nuevos productos de Showa Best Glove para las líneas de guantes de uso general, desechables y resistentes a los productos químicos. Este veterano, con más de 20 años de dedicación industrial en firmas como Reichhold, desempeñó previamente, antes de la integración de las compañías Showa y Best, el puesto de Director para la Región Central de Best Manufacturing. Shutt está titulado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Malone, además de poseer la graduación Carnegie.


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