Los largos periodos de exposición a altos nivel de presión sonora durante los ensayos y actuaciones exponen a los músicos al riesgo de pérdida de audición. Diversas investigaciones coinciden en que alrededor de la mitad de los profesionales de este sector tienen algún grado de pérdida auditiva. Un estudio realizado por la Escuela Superior de Música de Cataluña (Esmuc) ha concluido que sólo el 27 por ciento de los músicos emplea alguna protección para prevenir este tipo de lesiones .
Desde Gaes, la responsable de prevención y protección auditiva de la compañía, Mery Reina Espitia, explica que la exposición a estos niveles sonoros produce una lesión de tipo neurosensorial, una agresión a nivel de la cóclea en las células ciliadas del oído interno. “En fases avanzadas, esta lesión, que es irreversible, afecta la comunicación verbal”. Mientras que otro tipo de alteraciones secundarias pueden ser los Tinnitus, pitidos o zumbidos que se producen en el interior del oído; Diploacúsia, patología que afecta a la discriminación de frecuencia y a la percepción del tono; e Hiperacúsia, aumento de la sensibilidad ante cualquier estímulo sonoro. Casi la mitad de las personas expuestas a niveles elevados de ruidos padecen estas lesiones, que comienzan con síntomas leves volviéndose cada vez más complejos.
Como consecuencia de las lesiones auditivas, las frecuencias agudas son las primeras que se pierden, seguidas de las medias, que se ubican en la zona del lenguaje y que, cuando se dañan, comportan problemas de comprensión.
Los sonidos a los que estamos expuestos en la vida cotidiana suelen oscilar entre los 0 y los 100 decibelios (dB), y rara vez alcanzan el umbral del dolor, que se ubica en los 120 dB. Algunos instrumentos musicales, como la batería, las percusiones, el xilófono y la marimba pueden alcanzar entre 100 y 110 dB y, en algunas ocasiones, incluso sobrepasar estos límites.
¿Cómo proteger el oído de los músicos?
Actualmente, la única respuesta para tratar de atenuar estos efectos es la utilización de protectores auditivos a medida, con filtros que permiten una atenuación plana, esto es, disminuyen todas las frecuencias por igual. Estos protectores, distribuidos por Gaes, permiten que el sonido llegue al canal auditivo en su justa medida y posibilitan también la comunicación verbal.
La adaptación de estos dispositivos a las necesidades individuales es fundamental. Existen opciones específicas en función del tipo de instrumento, del género musical, de la ejecución (solo o junto a una banda) e incluso para quienes se dedican a la docencia.
Mery Reina Espitia aboga por el uso de protectores con distintos niveles de filtros que atenúan de manera uniforme ó plana todos los sonidos, para que no interfieran en la percepción musical de los profesionales. De esta manera el músico puede escuchar las notas sin distorsión, al mismo tiempo que tiene sus oídos protegidos.
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Hay adaptaciones especiales de acuerdo con la tarea a desarrollar por cada músico. Para los que interpretan instrumentos electrónicos, se recomiendan los moldes IN-EAR, protectores a la medida de silicona blanda. Permiten escuchar la música a menor intensidad en cualquier ambiente sonoro. Llevan jack de 3,5 mm y se pueden utilizar en ensayos y actuaciones en directo.
Para los vocalistas y concertistas se diseñan los Micromonitores, que producen un monitoreo acústico dentro del oído sobre un amplio rango de frecuencias. Posibilitan monitorear instrumentos y mezclar de sonidos manteniendo un volumen y un nivel moderado excluyendo los sonidos del ambiente y proporcionando hasta 25 dB de atenuación de fuentes de sonidos externas.
Observatorio para músicos
Los músicos sobrepasan los límites previstos en el Real Decreto 286 del 2006, que garantizan la salud auditiva en el trabajo.
Gaes se ha interesado en firmar convenios con asociaciones de músicos de todo género que vienen a dar respuesta a la entrada en vigor de este RD 286/2006 “sobre la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición al ruido”. Esta normativa hace que sea obligatorio implementar y desarrollar programas de salud auditiva en los sectores de la música y el ocio desde el 15 de febrero de 2008.
Entre las primeras acciones emprendidas por Gaes destacan una serie de actividades que se desarrollaran en las ciudades de mayor concentración de músicos, como Barcelona, Tarragona, Girona, Lérida y Vic. Se celebrarán charlas de concienciación sobre la prevención de lesiones auditivas en los músicos y se darán a conocer los diversos productos de protección. La finalidad es que estén protegidos cuando están tocando, sin dejar de oír bien.
Las revisiones auditivas deben formar parte del programa de conservación auditiva de los músicos. Una revisión a tiempo, y tomando las medidas correctivas, puede detener la aparición de un daño mayor de la audición que desencadenará en dificultades de la comunicación y en el buen desempeño de su trabajo.
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