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Excarcelación, otra actividad de riesgo para los bomberos.

Los grandes movimientos masivos de la población en automóvil ponen de relieve dos realidades ingratas, como son la gran cantidad de accidentes de tráfico con víctimas mortales, así como la gravedad de los accidentes que, en muchos casos, requieren la intervención de los bomberos para excarcelar o liberar a las víctimas del amasijo de hierros que forman los vehículos.
En la excarcelación, el bombero se ve sometido a una situación estresante que le afecta de forma diversa. Diariamente, las manos, su principal herramienta de trabajo en el rápido auxilio de las víctimas, quedan expuestas a riesgos de diversa naturaleza.

Actividad multi-riesgo
El rescate de víctimas de tráfico es una ocupación cotidiana de los cuerpos de bomberos. Dentro de esa abnegada labor, la excarcelación es una actividad de riesgo que, en sus distintas modalidades, reúne casi toda la gama de peligros conocidos. Los peligros para las manos pueden agruparse en:

·Riesgos mecánicos
En la excarcelación se emplean potentes medios mecánicos (herramientas eléctricas de corte e hidráulicas) que permiten abrir los vehículos en tiempos récord, pero que representan un peligro intrínseco en sí mismos por su naturaleza, las condiciones en que se desarrolla el trabajo y la rapidez con que se ejecutan todas estas actuaciones. Los riesgos más frecuentes son los cortes, aplastamiento, golpes, fracturas, laceraciones o abrasión. Las herramientas presentan un peligro evidente, pero también son peligrosas las aristas, afiladas como navajas de las piezas de acero de las carrocerías.

Por su parte, las herramientas electro-portátiles entrañan, entre otros riesgos, la posibilidad de provocar lesiones osteo-articulares y circulatorias (síndrome del dedo blanco) derivadas de las vibraciones que producen.

·Riesgos térmicos
La excarcelación puede desarrollarse en presencia de fuego –siempre y cuando éste permita actuar- lo que conlleva los conocidos riesgos térmicos (calor radiante, materiales que han sufrido elevadas temperaturas, etc.).

·Riesgos químicos
No son frecuentes en los accidentes de turismos, pero sí en los de vehículos de transporte de mercancías peligrosas. En estos casos, el bombero debe protegerse –sin olvidar las manos- contra una extensísima lista de sustancias químicas susceptibles de provocar graves quemaduras y otras lesiones.

·Riesgos eléctricos
La electricidad del automóvil no supone una grave amenaza en este caso. Aunque se evitará poner en cortocircuito la batería (arco eléctrico), o provocar chispas que podrían ocasionar un incendio en caso que se haya producido vertido de combustible. Sin embargo, existen excarcelaciones en accidentes de tren, y otros vehículos movidos con energía electromotriz, en que la catenaria representa una evidente y mortal fuente de peligro si el fluido eléctrico no se ha cortado antes de iniciar la actividad de excarcelación.

Guantes fiables
La complejidad y variedad de riesgos que supone la excarcelación para las manos de los bomberos exige el uso de diversos tipos de guantes: anti-calor, anti-vibración y de excarcelación, lo que exige una especialización de las plantillas para que cada bombero intervenga cuando es necesario y vaya siempre dotado con la protección idónea para su trabajo específico.

No existe el guante universal, pero sí hay una exigencia universal para todo guante: que sea fiable. La fiabilidad viene avalada, entre otros, por el cumplimiento de los requisitos generales de la UNE-EN 420:2004. Uno de sus aspectos más destacados es que el usuario ha de poder realizar normalmente la actividad relacionada con el riesgo mientras disfruta de protección adecuada al nivel más alto posible. Al respecto, los expertos subrayan que “es muy importante una ergonomía excepcional. Los guantes ideales para estas aplicaciones parten de un concepto eminentemente deportivo. La resistencia mecánica es una condición imprescindible, por eso se confeccionan con tejidos de elevada resistencia mecánica para cubrir los riesgos típicos (punción y corte) en este tipo de actividad. Asimismo, los guantes para excarcelación se caracterizan por su excelente protección de las zonas más expuestas de la mano, como pueden ser los nudillos y el dorso, así como por su elevada capacidad de agarre.

Materiales de vanguardia
La protección de la mano trabajadora es un requisito de primer orden hoy día. Debido a ello, ya son historia pasada aquellos guantes grandes, voluminosos y de talla única para todo, de piel o algodón, que antaño eran los protagonistas en la industria. Los materiales innovadores junto a una fabricación moderna han creado una generación de guantes especializados que no sólo satisfacen las necesidades individuales, sino las específicas del trabajo que se desempeña. Materiales nuevos y de mejor calidad han revolucionado el mercado del guante, creando un equipo de seguridad para la mano tan confortable como efectivo.

El Kevlar® es uno de los protagonistas indiscutibles en los guantes de excarcelación. Este conocido material de DuPont es una fibra para-aramida de gran tenacidad (cinco veces más resistente que el hilo de acero), ignífuga y resistente al corte. Carboniza entre 425 y 475º C. No se funde, es auto-extinguible, presenta gran estabilidad dimensional, estabilidad química y tacto muy suave. Protege permitiendo que el trabajador pueda ejercer todo su potencial de forma segura y confortable. La protección con Kevlar resulta más ligera y confortable que la malla de acero, por lo que se mejora la destreza manual.

Los materiales y la tecnología más vanguardista son los rasgos fundamentales de los guantes Dragon Gloves by Tomás Bodero para los bomberos especializados en el rescate de accidentados de tráfico.

Las manos son insustituibles
En el trabajo del bombero, especialmente cuando supone el empleo de maquinaria o equipo pesado, es imprescindible usar guantes, que permiten obtener el máximo rendimiento, proporcionando una seguridad razonable. Al proteger las manos adecuadamente evitamos los accidentes y la potencial pérdida de la función manual. No tiene sentido que a las múltiples complicaciones que implica cualquier trabajo añadamos la de la falta de seguridad.

Un bombero necesita sus manos. Si no es así, no será apto para el servicio y deberá causar baja en el cuerpo. Las manos son extremadamente complejas y, por tanto, difíciles de reparar, al tiempo que es duro vivir sin ellas. Después de un accidente, puede que la mano no funcione bien, pudiendo incluso verse alterada anatómicamente, con la consiguiente discapacidad ligera o severa y la potencial pérdida de prensión, destreza, y movilidad. Un valioso empleado bien formado puede perder su principal herramienta de trabajo a causa de lesiones de consecuencias dramáticas.

La gama Dragon Gloves para excarcelación se caracteriza por su protección de las zonas más expuestas de la mano (nudillos y dorso), así como por su elevada capacidad de agarre.


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