Olímpica fue la victoria de los regatistas guipuzcoanos, Iker Martínez y Xabier Fernández, que obtuvieron una medalla de plata en la competición de vela de los Juegos Olímpicos de Pekín, aunque moralmente son los legítimos acreedores al oro.
Los regatistas, equipados con los guantes Showa, modelo 310, manifestaron tener un “sentimiento raro” tras ser desposeídos del oro, y mostraron su desacuerdo con la decisión del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), que falló a favor del equipo danés, que había cruzado la meta de la “Medal Race” en séptima posición con el barco del equipo croata, toda una serie de irregularidades que no fueron tenidas en cuenta por la arbitrariedad del TAS.
Dos Juegos Olímpicos, dos medallas, una de oro -en Atenas 2004-, y una de plata, en Pekín, es un brillante palmarés para unos navegantes aguerridos que protegen sus manos con la experimentada tecnología de Showa.
Como Miren Azkarate, portavoz del gobierno autónomo vasco, Showa y su representante para España y Portugal, Tomás Bodero, dan la enhorabuena a los deportistas guipuzcoanos después de “todos los ires, venires y sinsabores” por los que debieron de pasar. Además, Showa expresa el orgullo que siente de haber equipado a los campeones, quienes ya piensan en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.
Actividad extrema
La navegación a vela, máxime en la categoría de competición, supone una seria amenaza para la integridad y salud de las manos, la herramienta –casi pensante- que sirve para controlar los aparejos y efectuar las maniobras de la embarcación.
Las manos del navegante de pequeñas embarcaciones de vela sufre riesgos físicos (abrasión, irritaciones, laceración, fatiga de las articulaciones); y térmicos (frío o calor excesivos, transpiración), condiciones que influyen en el estado de las manos y, como consecuencia, en las prestaciones de los tripulantes.
En cualquier actividad –más cuando se trata de una actividad extrema- las manos deben estar protegidas por un guante que actúe como si de una segunda piel se tratara, que proteja sin interferir la destreza y el agarre para tirar de un cabo, manejar la botavara o corregir el timón en un ambiente salino y húmedo. En estos casos, se impone el uso de guantes sin costuras para evitar rozaduras y escoriaciones en la piel, circunstancia que mermaría de forma dramática la capacidad operativa de la mano, arruinando el dominio en cualquier prueba deportiva.
Guantes Showa 310 en tres colores: verde, naranja y negro
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Entre sus múltiples atributos, el Showa 310 aporta seguridad y rentabilidad. Creado hace casi 30 años, este guante continúa siendo todo un referente para el mercado internacional. El secreto de un éxito tan duradero lo encontramos en el proceso de fabricación. Ciertamente, el 310, como el resto de guantes de Showa, es un producto de muy alta tecnología, comprobado por un sistema de control de la calidad tan riguroso que garantiza una fabricación de “cero defectos”. Pero semejante éxito también se debe al perfecto control del proceso de recubrimiento, consistente en aplicar el látex 100% en un guante cuidadosamente confeccionado en género de punto, sin costuras, a partir de un hilo de algodón-poliéster de muy alta calidad.
Durante años, una legión de imitaciones del guante Showa 310 han estado invadiendo el mercado, sin que ninguna haya alcanzado el nivel de confort, ergonomía, protección y robustez del 310.
La resistencia del 310 es tal que los clientes observan significativas reducciones en el consumo de guantes a lo largo del año cuando utilizan el 310 en lugar de algunos de los productos rivales. En este sentido, indudablemente el guante ofrece la mejor relación prestaciones-precio. Por si fuera poco, el confort del guante y la calidad de su agarre suponen una mejor aceptación por parte de los empleados respecto de otros productos. A pesar de la profusión de imitaciones baratas, el Showa 310 continúa siendo el guante por excelencia para trabajos severos como la protección de las manos de tripulantes de barcos de vela y diversos deportes náuticos, así como el submarinismo.
Un guante para cada necesidad
Este modelo corresponde a un guante de algodón-poliéster sin costuras, con recubrimiento de caucho natural, rugoso, naranja, verde o negro en la palma. El dorso de la mano es transpirable con el fin de evacuar la sudoración. Puño elástico para mejor ajuste a la mano. Certificación EN 388: 2142, categoría 2.
El Showa 310 está disponible en cuatro tallas diferentes y tres colores.
-El recubrimiento naranja satisface los diversos requisitos de trabajos generales de manipulación.
-El recubrimiento verde se orienta específicamente para trabajo agrícola, horticultura y forestal, aunque se usa frecuentemente en otras actividades, especialmente en el sector de la construcción y las obras públicas.
-La versión de color negro, basada en un género de punto gris oscuro, resistente a la suciedad se recomienda para trabajo con andamios, manipulación de bultos, operadores logísticos y de almacenaje, así como personal de reparto de mercancías. Existe una variación a este modelo, el 330 ReGrip con un refuerzo especial entre pulgar e índice.
Robustez, ergonomía y una elevada protección
Tomás Bodero tiene un importante abanico de clientes de todos los sectores de actividad, y atesora una larga experiencia en el diseño de soluciones avanzadas para la protección de las manos, que no sólo incluyen la seguridad del usuario, sino el máximo rendimiento económico de la inversión en EPI de sus clientes.
La firma burgalesa ha recomendado el guante Showa 310 debido a tres razones esenciales: primero, su robustez (un par de guantes por persona y por semana de trabajo en determinados sectores industriales supone una tasa de consumo razonable); en segundo lugar, su ergonomía, que produce tal grado de confort que los trabajadores usan los guantes sin reticencias durante toda la jornada laboral; la tercera razón es el alto grado de protección que ofrece al trabajador. Aunque el precio del Showa 310 supera el promedio para este tipo de EPI, ello queda compensado por su duración.
En cuanto a los accidentes de las manos, su frecuencia se reduce drásticamente entre los usuarios de este producto. “Es obvio que la reducción de la siniestralidad de las manos entre los usuarios finales se debe al guante en sí mismo y al confort que aporta el modelo Showa 310, lo que ha supuesto que los interesados lo utilicen toda la jornada laboral, circunstancia que difiere totalmente de lo que pasaba antes, según constatamos entre nuestra clientela, cuya satisfacción es ahora total gracias al 310”, concluye el responsable de marketing de la firma, que tiene la distribución exclusiva de Showa para España y Portugal.
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