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Los guardianes de nuestras manos

Tomás Bodero*

Las manos son irreemplazables. Perder una o ambas es convertirse en una persona discapacitada, truncar la capacidad para interactuar con nuestro entorno. La tecnología se jacta de muchos grandes logros, pero aún no ha conseguido fabricar una máquina que pueda competir con las manos, esa maravilla de la ingeniería, responsable de toda la obra del hombre.
Como siempre hemos creído que la prevención es el mejor de los remedios, reivindicamos el empleo de guantes, esa segunda piel, que actúa como barrera y guardián, y que puede ahorrarnos muchos contratiempos e, incluso, salvar un bien irreemplazable.
Las manos humanas son obras maestras de la biología y se basan en una ingeniería más compleja que la de cualquier otra máquina. Para funcionar, requieren y utilizan uno de los espacios más amplios de nuestro cerebro. Cualquier orden, por simple que parezca, necesita ingentes cantidades de información que transmite el cerebro en forma de impulsos nerviosos a esos geniales “periféricos” que llamamos manos.

Ingeniería pura
Nuestras manos son una estructura biológica única. Ninguna otra parte del cuerpo contiene tanto en tan poco. Cada mano tiene 27 huesos, casi una cuarta parte de los de todo el cuerpo, y se compone de una compleja estructura de tejido muscular, varios metros de vasos sanguíneos y miles de terminales nerviosos, sobre todo en la punta de los dedos. Esta delicada red de nervios puede detectar el calor, el frío y el dolor en millonésimas de segundo y sentir una vibración más fina que un cabello. Como el resto del cuerpo, la mano está recubierta de piel, cuya función principal es ser la primera línea de defensa del cuerpo, algo que no será posible si permitimos su deterioro.
La mano es muy compleja. Puede efectuar movimientos que ninguna máquina podría reproducir. Su destreza se acompaña de una sensibilidad táctil irremplazable gracias a sus 200 terminaciones nerviosas por centímetro cuadrado.

Cuidar las manos
Pese a lo dicho, la importancia de las manos pasa inadvertida, y conviene que señalemos aquí la necesidad de ser más meticulosos a la hora de protegerlas. ¿Ha pensado cómo pasaría las páginas de esta revista si no tuviera esos formidables útiles con los que lo hacemos todo?
Si en algo nos parecemos a nuestros humildes antepasados de la prehistoria es en el empleo del ingenio y su vehículo, las manos. Seguramente, fue el ‘homo habilis’ el primero de nuestros congéneres en descubrir que las manos eran el vehículo de expresión del ingenio, un instrumento de precisión que lo mismo permitió crear rudimentarias herramientas que legar a las generaciones venideras las primeras manifestaciones del arte rupestre.
No es descabellado pensar que, entre el diseño de herramientas y útiles, el ‘habilis’ y especialmente el ‘homo sapiens’ acometieran la labor de desarrollar algún ingenio para la protección de la mano. No es nuestro propósito hacer una historia del guante, pero sí señalar que, desde sus albores, la humanidad descubrió la portentosa herramienta que constituían sus manos -en detrimento de los pies, seguramente- y la consiguiente necesidad de protegerlas, al ser pieza vital para el trabajo, la caza, la lucha, la supervivencia en fin.
Con todo, y a pesar de la revolución tecnológica, la protección de la mano no es fácil, pues este útil excepcional tiene una forma muy complicada. Sus dimensiones son diferentes en cada individuo. La piel, por su parte, es su primer protector natural, pero sus límites de tolerancia pueden ser rápidamente sobrepasados por el uso de guantes inadecuados. Esta complejidad dificulta la tarea que desarrollamos muchos fabricantes por normalizar los parámetros de los guantes en lo tocante a ergonomía y confort.

Riesgos para las manos
Establecidos los comentarios previos sobre la importancia de la mano y, por añadidura, de sus cuidados, creemos oportuno referirnos a los riesgos que acechan a las manos del trabajador.
La piel es un órgano indispensable para la vida y, pese a su elasticidad, no es indestructible. Diariamente, la piel -y con ella, las manos- se ve expuesta a riesgos de diferente naturaleza:
Riesgo químico
Las manos expuestas a productos químicos pueden sufrir irritaciones, quemaduras o úlceras. Los productos químicos pueden romper la defensa que nos proporciona la piel y penetrar en la sangre, con resultados peligrosos y, a veces, fatales.
Riesgo mecánico
Implica cortes, aplastamiento o abrasión general, provocados por diferentes útiles de trabajo. Las herramientas afiladas presentan un peligro evidente, así como las aristas de materias primas tales como las láminas de metal.
Algunos riesgos producen lesiones microscópicas en la piel. Es el caso de las virutas del labrado de metales, las diminutas partículas de refrigerante de las máquinas-herramienta y los pinchazos que causa la manipulación de la fibra de vidrio. Estas micro-agresiones suelen ser imperceptibles, pero abren vías de penetración de sustancias potencialmente nocivas en la piel.
Riesgo térmico
Va asociado a procesos industriales: el calor abrasador generado por el vidrio y el acero fundidos, el vapor caliente de las turbinas de ignición, el agua hirviendo de las cocinas y los hornos de alta temperatura de los talleres cerámicos. El frío extremo es igualmente peligroso, especialmente para las manos que tienen que tocar continuamente alimentos congelados, poner y sacar productos de congeladores y cámaras frigoríficas, o trabajar con nitrógeno líquido.
Las temperaturas de congelación pueden adormecer las manos y reducir su flexibilidad y capacidad de agarre, aumentando el riesgo de accidentes.
Las condiciones atmosféricas también suponen un factor de riesgo. Tan nociva es la exposición al sol como a vientos gélidos, que secan los aceites naturales que conservan la piel suave, produciendo una piel reseca y agrietada, predispuesta a las infecciones. Algo de lo que no se libran nuestras sufridas manos.
Peligros eléctricos
Las instalaciones eléctricas defectuosas o los cables desnudos pueden ser causa de accidentes. Siempre existe el riesgo de entrar en contacto y lesionarse con la electricidad utilizada para la iluminación, la calefacción y la alimentación de equipamientos en el trabajo. El contacto puede producirse al ejecutar tareas de mantenimiento de la maquinaria.
Riesgos producidos por vibración
Pueden originar problemas en articulaciones y el síndrome de los dedos blancos (falta de riego sanguíneo).

Los materiales barrera
Al principio aludíamos al instinto de protección, que debió llevar a nuestros congéneres prehistóricos a idear mecanismos-barrera para proteger sus manos. Es seguro que las primeras realizaciones serían toscas y que la primitiva aproximación a lo que hoy conocemos como guante debió tener forma de manopla, cuya misión era la de envolver y proteger la mano. Obviamente, la primera materia prima empleada como barrera fueron las pieles y el cuero. Este material, vigente aún en nuestros días en el campo de la protección laboral, ha sido el gran protagonista en la confección de guantes. En la actualidad, el abanico de posibilidades se ha abierto con la incorporación de nuevos materiales surgidos del avance y la investigación tecnológica. Hoy día, son usuales en la protección materiales barrera como:
Cuero
Material natural modificado por un proceso de curtido que mejora sus propiedades. El cuero permite la confección de una amplia gama de guantes de diversos grosores y estilos. Su capacidad protectora varía mucho, por lo que da origen a una gama que va desde los guantes especializados hasta los guantes básicos de uso general. Este material de barrera natural proporciona, por lo general, una buena protección contra el frío siempre que los guantes tengan propiedades hidrófugas o no se mojen. El cuero también se utiliza en la fabricación de guantes resistentes al calor, tales como los guantes de soldar, pues no se derriten ni queman, como sucede con algunos materiales sintéticos.
Algodón
Este material natural, de naturaleza textil, presenta una resistencia moderada al calor y al frío. Para obtener una protección adecuada, el material tiene que ser grueso, factor que puede reducir la destreza. Además de emplearse como material exterior, se utiliza para crear el soporte interior de muchos guantes de otros materiales gracias a sus propiedades térmicas y el confort que aporta. Los guantes de algodón son, pues, básicos frente a los riesgos térmicos.
Kevlar
Esta fibra, que tiene multitud de aplicaciones, presenta gran resistencia al calor, por lo que se emplea en la fabricación de guantes y vestuario para resistir temperaturas extremas. Además, el Kevlar protege a trabajadores expuestos a riesgos de corte y abrasión (automoción, cristalería, metalistería), permitiendo que el trabajador pueda ejercer todo su potencial de forma segura y confortable. A igualdad de peso, el Kevlar es cinco veces más fuerte que el acero, aunque resulta más ligero, flexible y confortable.
Aluminio
Los guantes de aluminio reflectan el calor, por lo que son indispensables en hornos, fundiciones y otros lugares de trabajo en los que se alcanzan altas temperaturas. Entre los materiales que se pueden aluminizar están la fibra de la marca Kevlar y el cuero.
Látex
Es un material derivado del caucho, que ofrece protección frente a los riesgos químicos, mecánicos, eléctricos, y relacionados con la contaminación biológica.
En general, el caucho natural ofrece una resistencia excelente a los productos químicos acuosos, tales como ácidos y alcalinos. Los productos de látex más grueso también ofrecen cierto grado de resistencia a algunos disolventes. Otra ventaja del látex es que permite un alto nivel de comodidad, elasticidad y destreza.
El caucho natural es un material extremadamente elástico y flexible, con buenas propiedades físicas, por lo que puede emplearse en aplicaciones que requieran resistencia a las abrasiones, los desgarros y los cortes.
Por otra parte, es un excelente material aislante, que proporciona protección personal contra los peligros derivados del contacto eléctrico.
El látex también es el material de los guantes quirúrgicos y los empleados contra la contaminación biológica, protegiendo tanto a quien los lleva como al producto que se procesa.
Neopreno (o poli-cloropreno)
Tiene las mismas características de comodidad y ductilidad que el caucho natural pero presenta una mayor resistencia a la gasolina, el aceite y los lubricantes, lo que le convierte en un aliado de la protección contra sustancias químicas. También puede emplearse como guante barrera contra la contaminación que causan las manos (procesado de alimentos, etc.)
Nitrilo (caucho sintético)
Ofrece buena resistencia a los productos químicos basados en el petróleo y una excelente protección contra gasolinas, aceites y lubricantes, así como contra muchos disolventes. Sin embargo, el caucho de nitrilo es propenso a hincharse en contacto con algunos disolventes, factor que disminuye la fuerza física del producto y reduce la protección.
El nitrilo (sobre forro de tejido) ofrece una resistencia excelente a las abrasiones y pinchazos sin perder en flexibilidad y comodidad. También se emplea para los guantes diseñados contra la contaminación cruzada (protección del producto manipulado). Mediante formulaciones especiales o de módulo bajo se obtienen guantes que no interfieren con la destreza (buena dexteridad) y tienen buena resistencia frente a los pinchazos y abrasiones.
PVA (alcohol polivinílico)
Este material barrera protege contra la mayoría de disolventes orgánicos, pero es soluble en el agua; exponerlo a disolventes de base acuosa puede reducir su rendimiento. Se emplea frente a riesgos químicos.
PVC (Cloruro de polivinilo)
Puede presentar resistencia química a los productos químicos acuosos, pero la protección contra disolventes frecuentemente se ve limitada.
El cloruro de polivinilo (sobre forro de tejido) presenta resistencia a las abrasiones y los pinchazos y, si es lo suficientemente grueso, cierta protección contra los cortes. Generalmente, ofrece poca resistencia a los desgarros.
Viton®
Es un polímero que ofrece protección contra los disolventes clorados y los hidrocarburos aromáticos, pero poca resistencia a las cetonas.
Con independencia de los materiales barrera y de la alta calidad tecnológica que, generalmente, presentan los guantes desarrollados de acuerdo a las normativas EN, la evaluación de la idoneidad de un guante deberá basarse en la consideración de aspectos como la duración y el tipo de exposición (guantes químicos y térmicos), la naturaleza y gravedad de cada peligro (guantes mecánicos), el voltaje y las condiciones del riesgo (guantes eléctricos), flexibilidad y ajuste (guantes contra la contaminación biológica).
Butilo
El butilo protege frente a diversos productos químicos orgánicos y ácidos fuertes. Los guantes de este material son herméticos al gas. Para mejorar la resistencia del butilo a la gasolina y los aceites y lubricantes se suele combinar con una capa exterior de neopreno.

Factores básicos en la elección
En función del trabajo a desarrollar, será necesario, por ejemplo, un guante bien ajustado a la mano para mayor precisión o, por el contrario, un guante más amplio, que permita diferentes gestos sin fatiga y que facilite el trabajo. El color del guante puede provocar rechazo por tener connotaciones sexistas o relacionadas con el tipo de trabajo. Con el fin de atender gustos y necesidades diversas, los fabricantes han desarrollado extensas gamas de producto, lo que puede aumentar la complejidad de la elección.
Además de la consideración de los riesgos y las prestaciones que hay que exigir de los guantes, hay que tener en cuenta otros factores no menos importantes, como son:
-Agarre. Una deficiencia en este aspecto puede representar un serio peligro, que abocará al trabajador a padecer accidentes por errores en la seguridad de la manipulación.
-Destreza. Ésta suele ser determinante en muchos trabajos, y sería paradójico tener que quitarse el guante (y quedar desprotegido) para poder realizar bien el trabajo. Para los trabajos delicados, existen guantes de ajuste elevado que cumplen con su cometido y no limitan el sentido del tacto y la libertad de movimientos.
-Comodidad. Los guantes que no se usan no sirven para nada. Para evitar que el usuario prescinda de la adecuada protección de sus manos, los guantes deben de ser cómodos. La ergonomía es uno de los caballos de batalla de los fabricantes y, consecuentemente, uno de los capítulos a los que mayor atención se presta.
-Longitud. La longitud de los guantes es importante, sobre todo cuando de ello depende también la seguridad del antebrazo. La solución siempre es crítica, pues la longitud es inversamente proporcional a la aireación de la mano. Así, un guante muy largo dificultará la circulación del aire, disminuyendo, por tanto, la comodidad de uso.
-Color. El color de los guantes suele emplearse como un elemento de seguridad añadida (normalmente, para el producto manipulado). Según la tabla de códigos de color, se emplea el azul para procesamiento de alimentos (si un trozo de guante acabara en la comida, este color siempre sería fácilmente detectable).
Es muy importante pedir el asesoramiento de los fabricantes y tener presente que la funcionalidad y el confort dependen de numerosas propiedades del guante. La forma, su precisión respecto a la morfología del usuario, la existencia de diversidad de tallas, la utilización de materiales flexibles y elásticos son determinantes en la preservación de la destreza, la utilización durante periodos prolongados sin fatiga de la mano y la facilidad de manejo. La sensibilidad táctil depende principalmente del espesor del guante en la punta de los dedos.
La utilización de materiales absorbentes y no estancos y los guantes de dorso aireado contribuyen al confort de la mano enguantada. En el caso de guantes de protección química (que son estancos), el problema es más peliagudo, ya que nos vemos frecuentemente abocados a intolerancias o degradaciones cutáneas debidas al fenómeno de oclusión. Los guantes que incorporan un revestimiento interior en algodón flocado pueden representar una solución para las pieles frágiles. En el caso de la elección del guante adecuado para el uso o manipulación de un producto químico específico en la industria, es preciso solicitar información, disponible en los distribuidores de EPI especializados.
A modo de resumen de este apartado, podemos concluir que la elección del guante ideal deberá tener en cuenta todos los riesgos percibidos, así como las dificultades relacionadas con el puesto de trabajo y la fisiología del personal implicado.

Breve guía para la elección
Los fabricantes proponemos algunos ‘principios’ básicos de elección, entre los que habría que destacar los siguientes:
-Tipo de trabajo que se efectúa (movimientos, nivel de destreza y tactilidad necesaria). Ello repercutirá sobre el espesor del guante escogido.
-Tipo de riesgos del trabajo (mecánicos, químicos, térmicos, eléctricos, otros...). Condicionará la elección de la composición y estructura del guante.
-Nivel de confort que se desea (en función del tiempo de uso, condiciones particulares de sensibilidad dérmica de cada trabajador).
Este parámetro determinará la elección del acabado interno del guante.
-¿Se necesita que el guante sea impermeable (protección química, etc.) La elección recaerá sobre un guante parcial o totalmente aireado para un mayor confort, siempre que no sea necesaria la impermeabilidad.
-¿Se manejan objetos abrasivos o escurridizos? En tal caso, la elección del acabado externo del guante deberá garantizar una prensión segura.
-Características particulares de quien efectúa el trabajo. Condicionará los tallajes seleccionados.
-Otras exigencias.
Aunque no es nuestro cometido, conviene recordar que, como paso previo a una elección eficaz de un guante, es necesario haber efectuado la evaluación de riesgos del puesto de trabajo. Ésta proporcionará información básica sobre los riesgos, las exigencias del trabajo y -si está bien hecha- las condiciones particulares de los trabajadores a proteger.

La salubridad de las manos / Consejos de utilización
Las manos requieren seguridad y también salubridad. Tan importante como elegir bien los guantes, es seguir unas normas de sentido común para mantener las manos en las mejores condiciones de salud. Entre las múltiples afecciones y lesiones que puede sufrir la mano, es la dermatitis la principal causa de pérdida de horas de trabajo.
El ‘decálogo’ de las manos saludables incluirá medidas como:
-Seleccionar y emplear los guantes correctos
-Descartar guantes muy usados / no llevarlos demasiado tiempo
-Asegurarse que los guantes no presentan ningún defecto, grietas ni desgarros
-Guardar los guantes en un lugar seguro
-No compartir los guantes
-Lavar las manos antes de ponerse los guantes
-Curar convenientemente las micro-lesiones que presente la mano antes de utilizar los guantes
-Prestar atención a los signos de irritación o de erupción en la piel, que pueden desembocar en una dermatitis, y la subsiguiente posibilidad de degenerar
-Desechar los guantes de una manera responsable (cuidado del medioambiente)
-Se recomienda emplear una crema protectora después de usar guantes estancos un largo periodo de tiempo, ya que provocan una mayor sudoración.

Requisitos normativos / marcado
Desechado ya el sistema de certificación a partir del concepto de riesgo (existían dos categorías: riesgos menores y riesgos mortales), las autoridades europeas, en un deseo de clarificación, crearon una clasificación que, apartándose de la noción de riesgos, determina las siguientes categorías de certificación:
-Categoría 0: excluida del campo de aplicación de la Directiva. Afecta a los guantes médicos, etc.
-Categoría I: auto-certificación del fabricante.
-Categoría II: examen CE de tipo por organismo certificado.
-Categoría III: examen CE de tipo por organismo certificado y control de la producción por otro organismo certificado.
Además, los guantes deberán estar certificados según la norma específica que les corresponde, y que puede verse en la tabla adjunta.

Norma EN de certificación de los guantes
EN 420 Guantes de protección. Exigencias generales EN 388 Guantes de protección contra los riesgos mecánicos EN 374 Guantes de protección contra los productos químicos y microorganismos EN 407 Guantes de protección contra los riesgos térmicos (calor y fuego) EN 511 Guantes de protección contra el frío EN 12477 Guantes de protección para soldadores EN 1082 Guantes de protección para la utilización de cuchillos EN 421 Guantes de protección contra radiaciones ionizantes y la contaminación radiactiva EN 659 Guantes para bomberos EN 381-7 Guantes de protección para la utilización de motosierras
Por lo demás, en todo lo referente al marcado de guantes, nos remitimos a cuanto establece ASEPAL en su Guía de Selección de Equipos de Protección Individual, que dice:
Toda la información será precisa y comprensible, y se dará al menos en la(s) lengua(s) oficial(es) del país de destino.
1. Cada guante de protección se marcará con la siguiente información:
a) Nombre, marca registrada u otro medio de identificación del fabricante o su representante autorizado.
a) Designación del guante (nombre comercial o código que le permita al usuario identificar el producto con la gama del fabricante o su representante autorizado).
a) Talla.
a) Si es necesario, marcado relativo a la fecha de caducidad.
2. Las marcas se colocarán de forma que sean visibles, legibles y duraderas durante toda la vida útil del guante. No pueden ser añadidas marcas o inscripciones que puedan confundirse con las indicadas anteriormente.
3. Si el marcado del guante reduce el nivel de prestación, impide su conservación o es incompatible con el uso previsto, el marcado se realizará sobre el envase que contenga el guante.
4. El envase que contenga al guante se marcará claramente con lo siguiente:
a) Nombre y dirección completa del fabricante o su representante autorizado.
a) Designación del guante (nombre comercial o código, que permita al usuario identificar el producto con la gama del fabricante o su representante autorizado); talla y, si es necesario, marcado relativo a la fecha de caducidad.
a) Referencia sobre dónde se puede obtener información e instrucciones de uso.
a) Cuando los guantes sean de diseño sencillo, con objeto de proteger a los usuarios sólo contra los riesgos que se indican en el Real Decreto 1407/1992, entonces la frase “Sólo para riesgos mínimos” debe ser marcada, al menos, en la(s) lengua(s) oficial(es) del país de destino.
a) Cuando los guantes cumplan con una norma y cuando los guantes alcancen o superen el nivel 1 en al menos uno de los ensayos de prestaciones, se usará el(los) pictograma(s) apropiado para esos ensayos. Cada pictograma debe ir acompañado de los niveles de prestación, que se colocarán siempre en el orden definido en la norma específica aplicable.

Mercado de distribución del guante
La gama de guantes disponible actualmente en España cubre todas las necesidades: riesgos mecánicos, químicos, térmicos, corte con tacto, nitrógeno liquido, vibración, uso de motosierras, cuerpos de seguridad...
Cuando la producción era más tradicional se realizaba íntegramente en España. En la década de los ochenta comienza la internacionalización del sector en lo referente a importaciones de guantes. En Bodero entendemos que esta situación se produjo porque lo demandaba el mercado, sobre todo por las diferencias de precio debidas al coste de la mano de obra. La evolución se ha encaminado hacia una mejor fabricación en origen, siempre y cuando se tenga un buen control de calidad. Así, la fabricación propia se ha limitado a dos o tres aspectos muy técnicos que todavía no dominan los proveedores asiáticos. Sin embargo, en Tomás Bodero, S. A. hemos intentado no limitarnos a ser un mero importador. En la actualidad se dispone de la mejor red comercial, una adecuada elección de producto y unos criterios muy exigentes a la hora de fabricar en Asia. Entendemos que la distribución de guantes en España debe pasar por la especialización, ofreciendo una mejor información y un buen servicio, sobre la base de una calidad inmejorable.
La venta de Equipos de Protección Individual (los guantes incluidos) depende de varios factores: el ritmo de la economía y el compromiso de las empresas con la seguridad, se encuentran entre los más determinantes, sin duda. La mayor concienciación empresarial permite presagiar un futuro halagüeño para los EPI de calidad.
Abundando en la calidad, no cabe duda que la presión legal ha impulsado el mercado de los EPI. Pero, como suele ocurrir siempre, no se trata de cantidad, sino de calidad. Debemos recorrer un largo camino para cambiar muchos de los EPI utilizados actualmente, que son de baja calidad, y conseguir que el empresario se conciencie de la necesidad de dotar a sus trabajadores de la mejor calidad para cada uso o riesgo.
Nuestro mercado está aún poco maduro en materia de exigencia de calidad. Así, la compra de guantes se hace en diferentes canales de distribución: empresas especializadas en EPI, que cohabitan con las grandes superficies, ferreterías y algún suministro industrial. La mayoría de ferreterías y suministros industriales son unos consumidores importantes, pero mayoritariamente de EPI no especializado, por lo que es complicado para este segmento el proporcionar la información que muchos delegados de prevención o empresas solicitan. Para este canal, la elección de su proveedor es fundamental de cara a poder dar un servicio de venta de calidad. El papel de la ferretería es importante, ya que alcanza sobre todo a la pequeña empresa. Pero el ferretero, en general, no debe conformarse con vender, sino que tiene que optar por proporcionar un asesoramiento en prevención. De ahí la importancia de elegir bien a los proveedores de EPI, que son los que pueden ayudarle en aquellas consultas más técnicas.
No concluiremos sin citar, de pasada, el daño que causan las importaciones de material de dudosa calidad y eficacia. Los perjudicados son los usuarios, que depositan su confianza en una seguridad ficticia -e insuficiente a efectos de protección cuando se la necesita-, y una mayoría de fabricantes y distribuidores, que son responsables y están comprometidos con la calidad de vida laboral y no con la mera especulación a costa de la seguridad de las manos trabajadoras.
Para acabar recomendamos el uso de los teléfonos de atención al cliente que existen en la mayoría de los especialistas del sector.

* Tomás Bodero
Tomás Bodero, S.A. Burgos. Artículo elaborado con la colaboración editorial de Prensa Técnica S.A. (Barcelona) y Manuel Domene (periodista).


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