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La figura del recurso preventivo es una gran oportunidad de integrar la prevención en las empresas
La 7ª edición del Ciclo de Debates de Foment, que se celebra anualmente, contó en su jornada inaugural, celebrada a finales de marzo, con la participación de Salvador Dalmau, director general de DB Prevención y Profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Industrial de Barcelona en enseñanza de postgrado. En su ponencia, Dalmau valoró la importancia de la figura del recurso preventivo como elemento de gran trascendencia para la integración de la prevención en las empresas, especialmente en las microempresas.
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Abrió la sesión César Sánchez que, actuando como anfitrión de Foment, dio la bienvenida a los asistentes y se refirió a la web de Fomento, en la que tiene destacada presencia la Oficina de PRL para las Pymes, creada en 2001 y financiada por la Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales. Sánchez mencionó que los objetivos de la web son ofrecer asesoramiento e información, así como promover actividades como el ciclo de debates. Además, la web da acceso al catálogo de publicaciones de Foment, fichas prácticas, aplicaciones informáticas, boletín electrónico, información sobre los Premios Atlante que convoca la patronal catalana, y enlaces de interés. Además, los interesados pueden consultar el fondo documental físico (no en Internet) existente en la sede de Foment.
Actualizando la PRL
La ponencia de Salvador Dalmau repasó el proceso de actualización que se está generando desde 2003, con la aprobación de normativa que desarrolla diversos aspectos relacionados con la prevención, entre ellos el recurso preventivo.
Empezó su exposición subrayando que “el recurso preventivo es una oportunidad para la integración de la prevención en la empresa. Es necesario hacer historia: la Ley de Prevención de Riesgos Laborales es del 95-96, pero hasta 1998, con el artículo 37.2 se puede decir que no se hacía prevención en este país. A partir de esta fecha –señalaba el ponente- empiezan a acreditarse los Servicios de Prevención Ajenos (SPA). De 1999 al 2002 se produce un importante avance de la LPRL, aunque las cifras de siniestralidad están en torno a las 1.500 muertes anuales, con un repunte fatídico que todos recordamos en 2002. Las estadísticas han llegado a arrojar las cifras de hasta 6,9 muertos por día laborable. Cataluña seguía la tendencia del Estado, con el repunte ya citado en el verano negro del 2002 (186 muertos; 3 fallecidos cada 4 días de actividad laboral)”.
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“A finales de 2002, –proseguía el ponente- se reunió la Mesa de Diálogo Social, que decidió actualizar la LPRL, dando lugar a la ley 54/2003 de Reforma del Marco Normativo de la PRL. Los objetivos eran combatir la siniestralidad, fomentar la cultura preventiva, integrar la prevención en la empresa. Los aspectos modificados fueron la Inspección de Trabajo, la integración de la prevención, el desarrollo de un reglamento de Coordinación de Actividades Empresariales, y la creación de la figura del Recurso Preventivo”.
¿Qué es recurso preventivo?
En palabras de Dalmau, el recurso preventivo es “uno o varios trabajadores de la empresa que, sin pertenecer al Servicio de Prevención, tienen conocimientos en materia preventiva. La función del recurso preventivo es vigilar el cumplimiento de las actividades preventivas. En Cataluña, la resolución TIC 254 establece que no es posible contratar un SPA para que lleve a término toda la prevención de la empresa. Tiene que haber ‘una correa de transmisión’ entre empresa y SPA. Se trata, en definitiva, de acercar el deber de vigilancia al tajo”.
El ponente lanzó la pregunta obligada de cuándo es necesaria la figura del recurso preventivo. Su respuesta dejaba implícito que prácticamente siempre, pues hacía hincapié en que “el empresario debe designar a una o varias personas, en función del tamaño de la empresa y de los procesos que en ella se lleven a cabo, para que vigilen de forma continuada que el procedimiento de trabajo sea el correcto. Basándose en los criterios establecidos por William T. Fine en la década de los 70, Dalmau afirmó que debería existir un Coordinador de Actividades Preventivas (CAP), nombrado por el empresario o asumida dicha función por el mismo, el cual será el encargado de integrar la prevención en la empresa y gestionar el PPRL (Plan de Prevención de Riesgos Laborales), aparte de realizar sus actividades normales”.
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Dalmau citó las funciones del Coordinador de Actividades Preventivas (CAP) y sus requisitos, que incluyen conocimientos, cualificación, experiencia y formación en PRL (como mínimo nivel básico). Seguidamente, señaló que, a partir de su experiencia como formador, el número de formaciones realizadas para crear CAP es bajísimo. Señaló al respecto que “creo que se está perdiendo la oportunidad más clara para la integración de la prevención, mientras tanto la siniestralidad evoluciona con sus dientes de sierra (más de 1.000 muertes anuales en todo el Estado, y más de 100 en Cataluña), aunque los índices de incidencia mejoran continuamente”.
Con un enfoque eminentemente práctico, Salvador Dalmau se preguntaba a continuación por el camino a seguir. En su respuesta aludía a las conclusiones del primer Estudio Durán, que entendía la prevención como un sistema integrado de otros sistemas, que requiere reajustes como la el sistema de seguro. En el sistema alemán, las Mutuas realizan una función inspectora, premiando o castigando los resultados preventivos de las empresas.
Volviendo al hilo central de su discurso, Salvador Dalmau abogó por la necesidad de potenciar el CAP porque, según dijo, “se necesita a alguien. ¿Quien va a integrar la prevención si no hay nadie quien lo haga. Entre nuestros clientes hay una gran mayoría que no han hecho nunca prevención. Si por mí fuese, la formación básica la tendrían que tener todos los trabajadores de la obra. Convendría recuperar –insistió- la figura del técnico prevencionista y darle la formación adecuada. Sólo se necesita –volvió a insistir- que haya alguien a pie de obra que esté por la labor. Tampoco pedimos que en un trabajo de altura o en un trabajo de excavación, con riesgo de hundimiento, realizado por una pyme con cinco trabajadores, pongamos un recurso preventivo que sea técnico superior en PRL. Sería suficiente con una persona motivada, con conocimientos, cualificación, experiencia en su oficio y una formación básica en prevención de riesgos laborales”.
El debate
Tras la intervención de Dalmau, diversos asistentes al evento formularon preguntas que propiciaron un debate sobre el recurso preventivo, contraste de pareceres del que pueden destacarse varios aspectos.
Una de las personas asistentes al evento apuntaba que pocos trabajadores desean ser recurso preventivo, debido a que se deben compatibilizar estas tareas con las propias del puesto y, además, el recurso preventivo puede verse involucrado legalmente en caso de accidente laboral. Dalmau respondió que, obviamente, la persona elegida debe tener una motivación por la prevención, y que lo que es exigible legalmente al recurso preventivo nunca supera sus responsabilidades, es decir, vigilar que el procedimiento de trabajo sea el correcto y comunicar las deficiencias al empresario. Subrayaba que “se necesita alguien ahí, en primera línea, que llame la atención y, en caso necesario, avise al responsable superior. El problema no es otro que la carencia de esa primera línea o primer contacto. Si cada cuadrilla de cinco obreros de la construcción contara con alguien ejerciendo la función de recurso preventivo, estoy seguro que el número de accidentes del sector bajaría en picado. La cultura preventiva no ha entrado en la sociedad; el recurso preventivo es fundamental para integrar la prevención e implantar dicha cultura. Un oficial a la antigua usanza ejercía el papel de recurso preventivo”.
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Otro de los puntos de debate versó en torno a la formación que reciben los recursos preventivos, ya que varios de los asistentes consideraban insuficientes los cursos básicos de 30 horas, que no incluyen formación para riesgos específicos del sector de actuación del trabajador. Salvador Dalmau afirmó que para las tareas del recurso preventivo no es necesaria una formación más completa de la de técnico medio o superior. Asimismo, insistía en que el recurso preventivo no debe ni puede cumplir tareas que exceden su conocimiento, como una evaluación de riesgos o una observación detallada del trabajo, sino vigilar que el proceso de trabajo sea correcto en función de su experiencia como profesional y la formación básica que ha recibido. Dalmau insistió en que si en cada empresa hubiera un recurso preventivo por cada proceso de trabajo, las cifras de siniestralidad se reducirían mucho.
No se trata de que las empresas cuenten con un servicio de prevención propio o ajeno, sino que, independientemente de ello, cuenten además con uno o varios trabajadores con una formación básica en prevención para tratar con el servicio de prevención y para vigilar que los procesos de trabajo en la empresa se realicen de forma correcta.
Volviendo al asunto del tipo de formación, subrayó que “la ley estipula formación de nivel básico. Las situaciones particulares las dirimirá la Inspección de Trabajo o, llegado el caso, los jueces, que son los únicos facultados para hacer la interpretación de la ley”.
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Otro de los asistentes se refirió a la complejidad de “sembrar” una obra con recursos preventivos en cada uno de los múltiples tajos que componen un conjunto frecuentemente caótico. Extrapolando el problema al sector servicios (hostelería), otro de los asistentes señaló que, en muchas pymes, el recurso preventivo puede ser ejercido por el propio encargado del establecimiento que, obviamente, también ejecuta otras funciones, pero que reúne los requisitos estipulados para esta figura (conocimientos, cualificación, experiencia, formación en PRL de nivel básico).
De todos modos, algún sector de los asistentes (mayoritariamente sector de la construcción) dejaron constancia de que “el recurso preventivo, tal y como está concebido, no ha funcionado. Se necesita una jerarquía y personal en esa primera línea que quiera comprometerse con unas funciones que no siempre son fáciles de desarrollar en la práctica.
Uno de los últimos puntos del debate tomó como referencia el papel de las Mutuas. Dalmau había sugerido en su ponencia la idea de que España siga el modelo alemán, en el cual las mutuas realizan la función inspectora y “premian” y “castigan” a las empresas en función de los resultados de esta inspección. Al respecto, un asistente puntualizaba que, en Alemania, las mutuas son sectoriales, y por eso son más efectivas, ya que las empresas tienen muy difícil cambiar de mutua y necesitan la aprobación de la mutua de su sector. Dalmau reconoció que la sectorialización de las mutuas puede ser una solución si se desea implantar el modelo alemán en España, pero también apuntaba como posible solución la territorialización.
La conclusión final fue que, con luces y sombras, la figura del recurso preventivo está ayudando a hacer prevención en este país. Sólo hay que mejorar el control.
Pymes, objeto de interés preferente por su alta siniestralidad
Las Jornadas de debate de Fomento se dirigen especialmente a la sensibilización de las Pymes. No en balde, el 90% de los accidentes laborales mortales en la U.E. se producen en estas empresas. Ello representa que cada año se producen en la Unión (27 países) cuatro millones de accidentes laborales.
Las pymes son las empresas más expuestas en la Unión Europea (UE) a los accidentes laborales, al registrar el 82% del total y el 90% de los que provocan la muerte del trabajador, según un informe del Ejecutivo comunitario.
El documento sienta las bases de lo que será la futura estrategia comunitaria de Salud y la Seguridad en el trabajo, que se aplicará entre 2007 y 2012 con objeto de reducir los accidentes laborales en un 25%. El comisario europeo de Empleo, Vladimir Spidla, explicó que la estrategia prevé, entre otras medidas, la concesión a las pymes de ayudas e incentivos, dado que a menudo esas empresas “tienen más dificultades” económicas para poner en marcha las medidas destinadas a la protección de los trabajadores.
Sobre la incidencia de los accidentes laborales por países, señaló que no es posible hacer comparaciones porque la metodología para elaborar las estadísticas varía de un país a otro. No obstante, admitió que son menos frecuentes en los países nórdicos y el Reino Unido.
El informe adoptado pone de relieve además que los sectores de la construcción, la agricultura, el transporte y el sanitario presentan un riesgo superior a la media, y que los trabajadores jóvenes, los inmigrantes, los mayores y las personas en una situación laboral precaria se ven más afectadas.
Según la Comisión entre 2000 y 2004 los accidentes mortales se redujeron en un 17% y los que provocan bajas laborales de más de dos días en un 20%. Sin embargo, aún existen grandes diferencias en los progresos por países, sectores, empresas y categorías. Por otra parte, en los últimos años han aumentado ciertas enfermedades relacionadas con el trabajo, incluidos los trastornos musculo-esqueléticos, como el dolor de espalda o de articulaciones y las lesiones por movimientos repetitivos, así como las patologías causadas por el estrés.
Las medidas previstas en la futura estrategia incluyen la mejora y simplificación de la normativa existente, el intercambio de buenas prácticas entre países, las campañas de sensibilización y la mejora de la información y la formación. Bruselas precisa que las campañas deberán dirigirse a los sectores y empresas más afectados y establecer objetivos nacionales de reducción de los accidentes.
La nueva estrategia nace precedida por la polémica, ya que la Confederación Europea de Sindicatos ha visto con malos ojos que la Comisión no le haya consultado para la elaboración de la nueva estrategia, tal y como se venía haciendo desde el primer plan de acción, en 1978. “Por primera vez, la preparación de la estrategia se ha desarrollado en el más absoluto secreto”, denunciaron los sindicatos.
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